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Columna de BBVA México

Arnulfo Rodríguez y Carlos Serrano, analistas BBVA México



Nulo dinamismo económico afecta flujo de IED

2/3/2020

El déficit de cuenta corriente disminuyó por 20.6 mil millones de dólares en 2019 vs. 2018, lo cual se debió principalmente al mayor superávit mostrado por la balanza de mercancías no petroleras

Después de haber registrado 23.0 mil millones de dólares (mdd) en 2018, el déficit de cuenta corriente disminuyó significativamente hasta ubicarse en 2.4 mil mdd en 2019. En términos de PIB, el déficit de cuenta corriente se ubicó en 0.2%. 

Para 2020, prevemos que el déficit de cuenta corriente sea aproximadamente de 27.6 mil mdd (2.0% del PIB).

Al analizar el comportamiento de la cuenta corriente correspondiente al cuarto trimestre de 2019, ésta registró un mayor superávit al observado en el tercer trimestre de 2019.

Ello se explica principalmente por el mayor superávit registrado en la balanza comercial de mercancías no petroleras, el cual fue parcialmente contrarrestado por el mayor déficit en la balanza del ingreso primario.

Cuando comparamos el comportamiento del déficit de cuenta corriente durante 2019 vs. 2018, podemos notar que la disminución en dicho déficit por 20.6 mil mdd se debe principalmente al mayor superávit mostrado por la balanza de mercancías no petroleras y, en menor medida, al menor déficit en la balanza de servicios.

En nuestra opinión, el principal factor que explica el comportamiento de la cuenta corriente en 2019 fue la debilidad de la demanda agregada.

En relación con la Inversión Extranjera Directa Neta (IEDN), este indicador registró 22.7 mil millones de dólares en 2019 vs. 27.0 mil mdd durante el año previo. Es decir, la IEDN mostró una contracción anual de 16.1%. 

Al analizar la información histórica anual (a partir de 2006) de la IEDN, es importante mencionar que dicha contracción es la mayor de los últimos tres años. En 2018, la IEDN mostró una variación anual negativa de 10.6%.

El menor déficit de cuenta corriente en 2019 vs. 2018 así como la contracción anual de dos dígitos en la Inversión Extranjera Directa Neta son reflejo del estancamiento económico que registró el país en 2019. 

Prevemos que tanto la recuperación económica anticipada para 2020 así como la eventual entrada en vigor del T-MEC impulsen la IEDN.

Valoración

Nuestra previsión de un déficit de cuenta corriente de 2.0% del PIB para 2020 implica que el país entrará en una fase de recuperación económica después de la contracción anual de 0.1% observada en el PIB real durante 2019. 

La magnitud que prevemos para dicho déficit no sugiere que haya una situación de vulnerabilidad por choques externos y que inclusive gran parte del déficit podría financiarse con IEDN y en su totalidad con el monto que estimamos recibirá el país por concepto de remesas internacionales. 

Además, estimamos que los flujos netos de inversión de portafolio continuarán en niveles positivos debido al alto diferencial de tasas ajustadas por riesgo que tiene el país y a la percepción de que las finanzas públicas continuarán estables. 

Con relación al relativo bajo desempeño de la IEDN durante 2019, podría deberse tanto a factores internos asociados a la incertidumbre de las políticas públicas, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, así como la controversia en torno a los contratos de gasoductos contribuyeron, en nuestra opinión, al menor dinamismo de la IEDN, como a factores externos relacionados con el proceso de ratificación del T-MEC y con el menor crecimiento de la manufactura global.

Para contribuir al incremento de los flujos de IED hacia México en los siguientes años será necesario que se envíen señales de mayor certidumbre a los inversionistas a través de mejores políticas públicas, en particular señales de que los contratos serán respetados y que las reglas del juego no se cambiarán ya empezado el partido, y que la manufactura global recupere su senda de crecimiento.

No creemos que exista un problema estructural para financiar el déficit de cuenta corriente. Si dicho déficit regresa a los niveles que estimamos, de alrededor de 2%, será por una recuperación de la actividad económica que a su vez se verá acompañada de mayores niveles de IEDN y de inversión de portafolio. 

En caso de que la recuperación no se materialice, seguiremos observando niveles reducidos de déficit de cuenta corriente que podrán ser financiados con los montos actuales de IEDN y con remesas internacionales.

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