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Opinar para construir

Luis G. Inman Peraldi



El director vigilante

28/5/2019

Para muchos empresarios que fuimos directores fundadores de una empresa decidimos ocupar el puesto de director vigilante. Como su nombre lo indica, en algún momento, día, mes o quizá años ocupamos el puesto de “director vigilante”.

El punto de esta colaboración no es definir si el puesto es bueno o malo, lo que sí debemos evaluar es la recurrencia, intensidad y el tiempo que se le dedica a este puesto; sin duda, cuando empiezas a ser empresario, debes hacerlo recurrente porque debes estar pendiente de la puerta; de quién entra, quién sale, qué entra, qué sale, quién abre y quién cierra el negocio.

Recuerdo que al inicio de la empresa, mi hermano era el director responsable y el único de cargo administrativo. Con eso me refiero a que él era el dueño y el director, sus pocos colaboradores estaban en la parte operativa.

En el año 1978, el área de exhibición de los productos estaba sin barda, sin reja y completamente abierto. El velador que se encargaba de cuidar el negocio por las noches, un mal día no apareció, simplemente no llegó. No hubo otra opción más que mi hermano se quedara toda la noche ocupando el puesto de “Director vigilante velador”.

Pasaron los años e ingresé a la empresa ocupando el puesto de Director y en muchas ocasiones ocupe también el puesto de “Director vigilante”.

Conforme avanzó el tiempo, la inseguridad fue cada vez peor, cuando salieron las alarmas detectoras de movimiento sin duda contratamos el servicio.

Servicio que consistía que al salir dejabas activada la alarma y si había algún movimiento sonaba una alarma y al mismo tiempo desde la central te marcaban. Recuerdo aquella madrugada de invierno que sonó el teléfono avisando que habían detectado movimiento en las oficinas de la fábrica.

En ese momento sin dudarlo, me levanté, me puse una chamarra y fui a la fábrica a ver qué sucedía. Llegué y me percaté que era una ¡falsa alarma!

El resultado de ser el “Director vigilante” durante esa madrugada, fue un fuerte enfriamiento que me ocasionó una gripa, que me sacó de circulación 4 o 5 días.

Así mi querido lector puedo comentar muchas anécdotas que se dan en torno a este tema.

El último ejemplo de  “Director vigilante” que conocí, es el de un empresario que en su oficina tiene tres pantallas para observar 27 cámaras que graban todo lo que está pasando.

Sra. y Sr., empresario el remedio más efectivo para no ser recurrente, intensivo y dedicarle mucho tiempo al puesto de “Director vigilante” es delegar y paralelamente establecer controles con procedimientos, procesos y políticas bien definidas.

PD. Aún con esto, no deje de ser esporádicamente director vigilante.

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